Desde 2011 fueron sirios y estos meses son venezolanos y hondureños que huyen de sus países por conflictos políticos, militares y sociales. Muchos de estos llegaron a ciudades iberoamericanas en busca de refugio y esperanza. Ante esta realidad, Mercociudades adoptó acciones para el respeto a los derechos humanos de los migrantes.

Para que las ciudades tengan una actitud solidaria y empática– entendiendo que cualquiera puede ser migrante– la XXIII Cumbre de la Red de gobiernos locales de América del Sur, ratificó su compromiso en defensa de los derechos humanos de las personas que migran. La campaña de comunicación fue lanzada durante el segundo día del evento en la ciudad de La Paz.

La estrategia

“La diversidad que hay en ti” es una estrategia comunicacional que las ciudades de la Red trabajaron y fue lanzada durante la reunión del Consejo de Mercociudades.

La directora de Comunicación del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP), Beatriz Cahuasa, explicó que la estrategia fue trabajada en una reunión anterior efectuada en Córdoba, Argentina, y que la misma contó con la participación de representantes de comunicación y el área de derechos humanos de varios gobiernos locales.

Es “una campaña que nos permite convivir con el otro, compartir con el otro”, en un contexto en que se vive un éxodo de personas de Venezuela y Honduras a diversos países. Se busca el cumplimiento del Artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que refiere en el numeral primero: “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado”.

Las acciones comunicacionales están orientadas a lograr que en las ciudades se conviva y comparta con la gente que llega por razones de búsqueda de mejores oportunidades o huyendo de conflictos políticos o bélicos.

La responsable de comunicación de la Secretaría Técnica Permanente de Mercociudades, Sabrina Crovetto, explicó que las acciones contemplan productos gráficos, historias de vida, spot televisivo y otros materiales que buscan “conocernos y querernos un poco más”.

Los representantes de los gobiernos locales expresaron su satisfacción por la presentación de la estrategia comunicacional y acordaron adherirse a la campaña.

Pronunciamiento

Considerando que América es un continente marcado por las migraciones, los gobiernos locales miembros de Mercociudades, refrendaron su compromiso de avanzar en la integración y el respeto a los derechos humanos de sus habitantes.

El jueves, durante la reunión del Consejo de Mercociudades, los representantes de las ciudades miembros emitieron un pronunciamiento “Por una migración con derechos en una región integrada e inclusiva”.

“Destacamos la importancia del diálogo y la cooperación internacional como herramientas imprescindibles para asegurar el respeto de los derechos humanos, especialmente de las personas migrantes más vulnerables. Niños, niñas, adolescentes, mujeres, trabajadores con menor cualificación y quienes se desplazan de forma irregular, forzosa o buscan un refugio”, refiere parte del documento.

América Latina es un territorio que a lo largo de su historia recibió, y aun hoy lo hace, migrantes de otras latitudes del mundo, personas que enriquecieron la cultura y la diversidad de los países. Esa realidad obliga a los gobiernos locales a trabajar en el tema, según el Intendente de Córdoba, Argentina, y presidente saliente del ente, Ramón Mestre.

Frente a esa situación, se debe trabajar en el reconocimiento de derechos de quienes migran, sin importar su etnia, condición económica, género y “garantizar la salud, vivienda, alimentación, educación, trabajo e inclusión”, refirió el cordobés.

En el documento, las ciudades aprovecharon para rechazar actitudes xenófobas y se apoya la firma oficial del “Pacto Global por una Migración segura, ordenada y regular” a realizarse en Marruecos el 10 y 11 de diciembre. También se lamenta el anuncio de Estados Unidos de no participar del pacto.

Descargue la Declaración

Migró a Bolivia en 1976

Ricardo Giavarini, el italiano que encontró el sentido de la vida en la lucha contra el sufrimiento social

“Nunca he tenido motivo de arrepentirme de haber llegado a Bolivia, sino que he sido bien acogido, bien aceptado y bien integrado”, dice enfático, Ricardo Giavarini, un italiano que hizo de La Paz su hogar.

Hace 13 años es director general de la Fundación Munasim Kullakita (quiérete hermanita), una institución que lucha contra la violencia sexual comercial de menores y jóvenes y que da acogida y oportunidades laborales a víctimas.

Giavarini llegó al país a comienzos de 1976, gracias a que en Italia en lugar de ir al cuartel se podía hacer dos años de trabajo en el exterior.

Arribó en los tiempos de la dictadura en Bolivia. El joven italiano vio cuatro golpes de estado, los que le impulsaron a trabajar “en función al regreso de la democracia y el ejercicio de los derechos humanos”.

Los primeros años vivió en la populosa zona de El Tejar de La Paz y después se trasladó a Cochabamba. Recuerda que cuando Domitila Chungara, la minera que enfrentó la dictadura de Hugo Banzer Suárez (1971-1978), él colaboró con la lucha “convencido en que el regreso de la democracia era fundamental para el pueblo boliviano”.

El 17 de julio de 1980, cuando Luis García Meza tomó el poder por la fuerza, fue funesto para Giavarini porque “escapó” a su natal Italia donde trabajó un año como albañil. Intentó regresar al país pero no pudo debido al contexto hostil; sin embargo, empezó a trabajar en Puno – Perú y se quedó nueve años apoyando a los trabajadores del agro.

Luego de superarse los conflictos por el poder en Bolivia, el italiano retornó al país para trabajar en la Coordinadora de Solidaridad con los Pueblos Indígenas en la titulación de tierras bajas. De ese modo fue parte de las tres primeras marchas de los pueblos originarios hacia la Sede de Gobierno.

Enamorado de Bolivia

“Hay muchos factores que me han enamorado de Bolivia. Este lindo país que yo admiro, ya es mi segunda patria, quizá la primera porque son más años que vivo en Bolivia que en Italia, por sus belleza, su gente, su acogida, sus oportunidades y el trabajo que también he encontrado aquí en La Paz”, comenta en tono alegre.

Desde 2000 hasta la fecha, trabaja en la defensa de derechos humanos y la justicia penal juvenil. Con el apoyo de varias instituciones, logró construir el Centro de Rehabilitación Qalauma, ubicado en el municipio de Viacha (La Paz), para la rehabilitación de jóvenes reclusos.

“Me siento un ciudadano del mundo”, dice orgulloso, luego de indicar que se encarnó de las prácticas culturales locales. Menciona que su gran satisfacción es luchar por el bienestar de la población más vulnerable, las jóvenes víctimas de la violencia sexual comercial.

Fuente AMN Agencia Nacional de Noticias – Bolivia